Procesos de Subjetivación en la Sociedad Capitalista

por Asociación Interdisciplinar de Estudiantes de Filosofía

Como nueva asociación queremos evitar llevar a cabo actividades independientes las unas de las otras, carentes, de tal modo, de un principio vertebrador. Nos hemos propuesto, por ello, desarrollar un programa unitario y orgánico que evite la dispersión y la falta de resultados. Nuestro objetivo es marcar un área delimitada de trabajo y abordarla desde diversas perspectivas.

El tema principal del presente proyecto son los procesos de subjetivación en la realidad actual de Occidente. Será tratado desde una triple perspectiva en tres jornadas a lo largo del próximo curso 2012-2013 durante los días 4 de Diciembre, 5 de Marzo y 9 de Abril. Cada jornada se articulará en dos turnos (mañana y tarde), con tres ponencias de 40 minutos más sus correspondientes debates. Se ofrecerá 1 crédito de Libre Configuración a Licenciatura y Grado.

Cada sesión tratará el siguiente aspecto del tema general:

  1. Procesos de subjetivación: La construcción de la objetividad. Esta jornada girará en torno a cómo se establece una comprensión del mundo entorno, cómo se lo racionaliza, interpreta y valora. Cómo, por tanto, se relaciona el sujeto occidental contemporáneo con él y desarrolla sus estrategias de acción.
  2. Procesos de subjetivación: La construcción de la subjetividad. Qué entendemos en nuestra cotidianeidad por “yo”, “persona”, qué tenemos por constitutivo y qué queda fuera de la identidad como accidental y ocasional. Cómo se institucionaliza la normalidad. Generación de la identidad, de la autoconcepción y de la relación con uno mismo.
  3. Procesos de subjetivación: La construcción de la intersubjetividad. Quizá la parte más relevante para la vida efectiva sean las determinadas relaciones que los sujetos establecen entre ellos, en miras a qué objetivos y en base a qué supuestos (antropológicos, sociales, etc.) y emociones, así como la concepción del otro de la que todo ello parte.

Creemos que la construcción social de la subjetividad es un complejo proceso que urge ser llevado a consciencia, dadas las condiciones socio-políticas del presente; advertir desde qué dispositivos es continuamente construida y reformulada la propia manera de pensar, de querer, de actuar y qué pensar, qué querer, qué vivir. Este planteamiento trata de no partir de juicios de valor y el modo más fructífero para su desarrollo pasa por evitarlos en la medida de lo posible, a través no de un discurso subversivo sino de un análisis crítico.

La intención es que el tratamiento del tema sea eminentemente interdisciplinar, no tanto como una cooperación y encuentro de disciplinas oficiales, sino más bien como una actitud práctica y orgánica, no limitada a registros discursivos que sólo ofrezcan una perspectiva cerrada (no obstante la parcialidad inevitable de todo análisis).

Si tenemos un propósito no es, sin duda, una participación pasiva, reducida a la mera asistencia, sino un papel activo por parte de los estudiantes; que lo expuesto en las diversas ponencias no termine con su propia exposición: por el contrario, que sea el detonante de un movimiento reflexivo que trascienda todos los límites que el tratamiento monológico, parcial e inevitablemente constreñido por el tiempo de una ponencia no puede sino imponer a una cuestión que es, más bien, dialéctica e intersubjetiva. Cuestión, pues, que debería alcanzar el plano del debate, no solamente en disputas orales; también a través de la exposición escrita de reflexiones que, compartidas en un medio informático construido a tal fin, resulten susceptibles de réplica y respuesta, ofreciendo mayor opción de fundamentación, rigor y respuesta al pensamiento que, se supone, debemos a la sociedad.

Si se alcanza el objetivo de generar diálogo crítico y reflexión compartida entre estudiantes que, cada vez más, nos vemos abocados a asumir un mero papel de usuarios y consumidores del producto de la “empresa” universitaria; si lo hace la exigencia de convertirnos, no en meros transmisores de un saber académico, sino en detonantes de consciencia social y, consiguientemente, de libertad; si se logra esto y, con ello, se recupera algo de la autorreflexión y autonomía que han de caracterizar a esta institución, se habrá avanzado en el cumplimiento de la que no por vez primera convendría llamar “misión de la Universidad”.

Esperamos verlo.

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